La finca los Royales se erige sobre una arquitectura castellana a finales del sigo XIX. Se caracteriza por una estructura de piedra y extensos jardines que la rodean, proporcionando un telón de fondo que preserva la belleza de la región. En pleno proceso de restauración, la quinta generación tiene como objetivo mantener viva la esencia del lugar, compartiéndolo con aquellos que buscan un escenario único y lleno de historia.
Ubicada estratégicamente en medio de la naturaleza, la finca ofrece un equilibrio perfecto entre lo antiguo y lo moderno, entrelazando caballerizas, cuadras y patios que acaban en la casa principal.
Los inicios de la finca se remontan al año 1845, donde Epifanio Ridruejo Barrero y Paulina Botija de la Cuerda iniciaron varias construcciones orientadas al mantenimiento y transporte del ganado, conservando hoy en día muchos detalles de aquella época. Su familia paterna era originaria de la zona de San Pedro Manrique y de Oncala, y a través de la agricultura y de la ganadería obtuvieron recursos para dar vida al proyecto de Los Royales.
Con el paso de los años la finca se ha ido transformando desde sus inicios, consiguiendo en 2023 la propiedad del inmueble el mayor de la familia con la intención de recuperar esta singular construcción.
